25 may. 2015

INDICADOR METROS CUADRADOS DE ÁREA VERDE POR HABITANTE

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Las políticas públicas se estructuran en metas anuales y a cada meta se le asigna uno o más indicadores, tantos de éstos como sea necesario para considerar que dicha meta se va cumpliendo o se ha cumplido. En el ámbito de las políticas de vegetación urbana o el subconjunto de ésta que son las políticas de áreas verdes, acorde con la aplicación de enfoques ornamentales e higienistas aplicados en su gestión, sea que se trate de parques públicos o arbolado urbano, se ha aplicado en Chile un solo indicador para medir sus resultados, a saber: metros cuadrados de áreas verdes por habitante cuya formula es m2AV/hab. La utilización de éste solo indicador da cuenta de la simpleza de la meta asociada y del objetivo de la política que lo utiliza. También es importante destacar que, en contra de lo que (se supone que) señala la OMC, las áreas verdes en nuestro país no necesariamente contienen vegetación, por lo cual en muchos casos, sobre todo en la zona norte del país, cuando se habla de áreas verdes, realmente se está hablando de espacios públicos. 

Constatamos que para vegetación urbana no se aplican en Chile otros indicadores que tengan relación con aspectos sociales, ambientales, económicos o culturales de las áreas verdes, del arbolado urbano o de la vegetación natural inserta en zonas urbanas, como por ejemplo el indicador número de árboles por habitantes cuya formula de cálculo es N°arb/hab. Es importante destacar que las comunas tradicionales como Santiago, Providencia y La Reina poseen entre 60.000 y 80.000 árboles urbanos, de los cuales menos del 20% de ellos se encuentra en parques o plazas. Entre 48.000 y 64.000 árboles que crecen en dichas comunas están establecidos en veredas y bandejones. En algunos casos, de forma insólita, se ha llegado al extremo de medir el arbolado urbano según una estimación de su cobertura de copas en metros cuadrados (m2) para lograr asimilar los árboles establecidos con el indicador metros cuadrados de áreas verdes por habitante. 

Significado del indicador metros cuadrados de áreas verdes por habitante 

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Algunos expertos en vegetación urbana argumentan que es necesario que exista un estándar que oriente la construcción de parques públicos, por lo cual aceptan lo que la literatura señala respecto a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) habría propuesto, aunque no esté comprobado, que el óptimo es disponer de 9 m2AV/hab. Es evidente que siendo la OMS una organización dedicada a la salud humana, el atávico enfoque higienista es el que está detrás de tal definición, lo que consecuentemente implica que cada habitante urbano debe contar con 9 m2 de área verde que actúe “como un pulmón” que le provea de aire limpio para que pueda higienizarse.

Pero que significa este indicador desde la perspectiva de la implementación de una política pública, donde por ejemplo la política educacional bajo un criterio de cobertura busca que todos los niños y jóvenes tengan la posibilidad de estudiar, es decir, es una política de cobertura total, que actúa con el criterio de un pupitre por estudiante. En el ámbito de la vivienda se actúa de la misma forma, utilizando el criterio de una vivienda por familia. Pero llama la atención que en el caso de la OMS, un organismo dedicado a temas de salud proponga un estándar de cobertura total por habitante. Detengámonos un momento en este asunto. La OMS está señalando que sin importar la edad, situación, movilidad, estado de salud, ingresos, todas las personas deben disponer en todo momento de un mínimo de 9 metros cuadrados de áreas verdes por habitante. Esos 9 m2AV/hab. deben estar disponibles para cada habitante urbano, sea que los pueda ocupar o no los pueda ocupar, deben estar allí esperando por el visitante. Y surge la pregunta ¿Por qué? Acaso ¿sin esos 9 m2AV/hab. las personas no dispondrán de aire suficiente? ¿El aire viciado no se renovará por aire limpio?

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Tiendo a pensar más bien que lo que la OMS hubiera querido decir al señalar un estándar como el de 9 m2AV/hab., es que si una persona va a un área verde, ésta pueda disponer allí de una superficie como la señalada, de tal forma que no se tope con otros individuos o pueda su mirada estar libre de un obstáculo cercano. Pero, ¿que pasa si una familia conformada por tres personas visita un área verde, por ejemplo madre, padre y su hijo lactante? Según la OMS cada uno tendrá asegurado sus 9 m2AV de tal forma que cada uno se ubica en sus 9 metros cuadrados o en conjunto ocupan sus 27 metros cuadrados. 

Parece necesario conocer cual es la frecuencia con que las personas de una comuna visitan las áreas verdes y a cuales áreas verdes van. También es interesante conocer, entre otros tantos aspectos, por qué las personas no visitan las áreas verdes, cuales son los motivos que impiden que visite las áreas verdes,. Quizás sea esta una de las vías que nos permita conocer la superficie efectiva de áreas verdes, o mejor dicho, de vegetación urbana, que sea necesario habilitar. 

Desde la perspectiva de la salud mental, la disciplina denominada Proxemia ha definido algunos estándares que a continuación se señalan:
  1. Distancia social: se da entre 1,20 y 3,60 metros. Es la distancia que nos separa de los extraños. Se utiliza con las personas con quienes no tenemos ninguna relación amistosa, la gente que no se conoce bien. (Mariani, 2013).
  2. Espacio para Personas Privadas de Libertad: Las normas europeas varían desde un espacio de 4 m2 en Albania a 12 m2 en Suiza. En Chile se especifica un área de alojamiento de 6 m2 que incluye una cama individual, una ducha, un lavado, un escritorio y un estante. (Comité Internacional de la Cruz Roja, 2013).
  3. Espacios en Oficinas: Un oficinista debiera contar con un mínimo de 2 m2 espacio libre (España), superficie que asciende a 4 m2 por persona cuando las áreas son comunes (Organización Internacional del Trabajo. OIT).
  4. Espacio para escuelas, en España se han definido 2 m2 por persona en aulas infantiles, 1,5 m2 por persona en el resto de las aulas, y 5 m2 por persona en los espacios diferentes a las aulas como laboratorios, talleres, gimnasios, salas de dibujo, etc. (ECU. 2012).
  5. Espacio en Viviendas: Por su parte, las políticas de vivienda consideran una situación de hacinamiento cuando se dispone de menos de 10 m2 construidos por persona o la cantidad de 3 personas por habitación. (Mariani, 2013). Es interesante observar que esta definición se acerca más al estándar de 9 m2AV/hab. atribuido a la OMS (ECU. 2012). 
Estos ejemplos llevan a pensar que la definición de estándares de superficies es un asunto serio, que requiere una actitud política y profesional responsable, que entregue la información que sustenta la definición de tales estándares. No es posible seguir sosteniendo que la OMS dijo tal o cual cosa sin que se conozca el sustento de tales definiciones, su justificación y los criterios utilizados para definirlos. 


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Es interesante observar también que en el ámbito de la salud pública se ha calculado que en caso de epidemia, los hospitales deben estar habilitados para atender un máximo igual al 10% de la población, lo que demuestra que el indicador para áreas verdes no concuerda con los criterios de trabajo de los organismos del ámbito de la salud. Por otro lado, si se trata de oxigenar los ambientes, entonces debería indicarse cuantos árboles deberían ser establecidos en dicha superficie. Lo mismo ocurre en el período de vacaciones donde gran parte de la población se traslada a zonas rurales o balnearios fuera de las urbes, época en que las áreas verdes son intensamente utilizadas por las personas que se quedan en las ciudades, lo que corresponde a un % más bien bajo. Ocurre esta situación también en un fin de semana en que las personas que trabajan en comercio, transporte o quienes están enfermos no acudirán a las áreas verdes.

Desde otro punto de vista se puede argumentar que las áreas verdes tienen también distintos segmentos de usuarios durante el día: en las mañanas son utilizadas de forma mayoritaria por deportistas; a medio día por los adultos mayores, en la tarde por las familias y en la noche por personas más jóvenes.

Para conocer los avances y/o retrocesos de la gestión sustentable de la vegetación urbana, se requiere de indicadores que den cuenta de todos los aspectos que son prioritarios de obtener de la aplicación del enfoque de sustentabilidad, lo que demanda la elaboración de indicadores ambientales, sociales, económicos y culturales, que permitan conocer en la dirección que está avanzando la gestión sustentable en cada uno de los componentes de la vegetación urbana. De esta forma, es necesario ubicar en su justa dimensión el indicador metros cuadrados de áreas verdes por habitante, que hasta ahora, de forma muy simple, se ha convertido en el objetivo de la política de parques urbanos, situándolo en la dimensión que realmente le corresponde ocupar, sobre todo en Chile, país que en su legislación define que las áreas verdes pueden ser superficies que no poseen vegetación. En definitiva, desde el punto de vista de la política de áreas verdes, es necesario disponer de diversos indicadores que permitan conocer los beneficios que apropian los ciudadanos que utilizan y disfrutan de los componentes de un Sistema Nacional de Vegetación Urbana.







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