25 jun. 2011

PROTECCIÓN DE LOS ÁRBOLES DE LA PRECORDILLERA ANDINA

A continuación presento dos cartas que fueron publicadas por los diarios La Tercera y La Nación, la primera el año pasado y la segunda este año. Espero que sean de interés ya que abordan dos temas que creo son muy importantes: a) los árboles que se encuentran en las zonas rurales de algunas comunas de nuestra región, especialmente en el contrafuerte cordillerano y b) La enorme pérdida de relación con la naturaleza que presentan los habitantes urbanos.


Arboles en la ciudad

08/08/2010 - 17:56




Señor director:
Ya no es posible encontrar en los valles la abundante vegetación que pudo admirar Pedro de Valdivia al fundar Santiago en 1541. Especies como guayacán, bollén, quillay, maitén, peumos y tantas otras, debido a incendios, pastoreo, extracción de leña y madera o sustitución, se encuentran en la actualidad en lugares muy específicos, formando retazos de vegetación.
Si bien el PRMS ha intentado proteger la vegetación del contrafuerte cordillerano, para "mantenerla en su estado natural", la erosión y pérdida de suelo, el descenso de las napas freáticas  y  el consumo de semillas por roedores, impiden que lo que antes era bosque y que ahora es matorral esclerófilo, cumpla sus ciclos naturales. Así, es necesaria la intervención humana para activar la dinámica sucesional.
El Plan Santiago Verde contempló la reforestación y el manejo de los bosques de la precordillera, junto con la reintroducción de árboles nativos del valle de Santiago, repoblando las avenidas y áreas verdes de la ciudad.
En consecuencia, tenemos la normativa adecuada, instituciones y los planes específicos para reverdecer nuestra región. Ya que la ciudad que tenemos es responsabilidad de todos, también todos debemos trabajar para construir mecanismos e instrumentos necesarios para lograr que el propósito señalado se haga realidad. 
Santiago del Pozo Donoso
Ex director de Conaf RMS


Más árboles para nuestra ciudad

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Martes 1 de febrero de 2011 | Opinión
Señor Director:
Con la misma velocidad con que los poblados se convirtieron en ciudades, sus habitantes olvidaron cómo producir árboles. Diversos estudios señalan que en nuestras ciudades la falta de árboles sólo viene a constatar la escasa importancia que asignamos al rol que tiene la naturaleza en nuestras vidas. Solo para el Gran Santiago las Universidades de Chile y  Católica han señalado que existen 16 millones de árboles y  una cifra similar de déficit, respectivamente.
Ello se contradice con lo fácil que es producir un árbol, para lo que se requiere, según la especie que queramos multiplicar,  de semillas, estacas o esquejes, además de maceta con tierra y riego oportuno. De esta forma en nuestros patios y balcones podríamos cultivar nuevos quillayes, duraznos, ciruelos, espinos, acacias, peumos, nísperos y bellotos o tantas otras especies más, hasta que, alcanzada una altura respetable, pudieran ser establecidos en un lugar público. Si la estrategia señalada despertara algún interés, se podría enseñar a los(as) ciudadanos(as) la forma de producir árboles.
Si cada familia de nuestra principal urbe pudiera producir solo un árbol en su domicilio, tendríamos disponibles para nuestras calles y áreas verdes más de un millón de nuevos árboles cada año. Ese antiguo dicho que dice “no regales un pescado, enseña a pescar” es válido también para la arboricultura urbana.
Santiago JM Del Pozo Donoso
Arboricultura Urbana blog

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