4 abr. 2011

INDICADORES VERDES Y DESCONTAMINACIÓN


La utilización de la forestación urbana ha estado presente en todos los Planes de Descontaminación del Aire, que desde 1990 han sido aprobados para la Región Metropolitana de Santiago. Numerosos estudios han demostrado que las hojas de los árboles capturan contaminantes de distinto tipo, sean estos gases o material particulado.

Sin embargo, el indicador que se ha utilizado para medir incrementos de la presencia del árbol en la ciudad, ha sido Metros Cuadrados de Áreas Verdes por Habitante (m2av/h). Esta situación solo puede significar que quienes toman decisiones en estos temas entienden que los árboles solo descontaminan cuando han sido establecidos en un área verde, cuestión que, obviamente, está alejada de la realidad.

En la actualidad se reconoce que los árboles, por la funciones ecosistémicas que cumplen, generan múltiples beneficios (sociales ambientales, económicos, sicológicos y culturales), independientemente del lugar donde hayan sido establecidos, y descontaminan el aire ya sea que crezcan en calles, avenidas, plazas, parques o cerros islas, en pasajes, antejardines o al interior de condominios.

El estándar de 9 m2av/h que definió la OMS no considera el potencial de arborización de todo el territorio comunal, porque el criterio utilizado para su formulación fue la “higienización” de las zonas urbanas. Distinto es el caso cuando los indicadores se formulan para medir la captura de material particulado y gases contaminantes presentes en el aire  (número de árboles por habitante, cobertura de copas por superficie comunal), donde se debe tomar en cuenta no solo las áreas verdes, sino los árboles presentes en toda la superficie comunal, enfoque que sitúa el arbolado de las áreas verdes en el lugar específico que le corresponde ocupar.

Habrá quienes definan indicadores para determinar el aporte de los árboles al mejoramiento del paisaje o al incremento de la actividad deportiva, a la captura de carbono o para estimar el oxígeno emitido.

La utilización reiterada del indicador m2av/h por parte de las autoridades, durante  décadas, ha impedido: a) la implementación de métodos y técnicas propios de la silvicultura o arboricultura urbana necesarios para fortalecer la planificación y el manejo del arbolado urbano a nivel comunal y regional, b) la construcción de áreas verdes comunales y c) el fomento y la protección del arbolado urbano. Es urgente que esta situación sea corregida.

En los tiempos actuales, dominados por el cambio climático y la pérdida de calidad de nuestro ambiente, el árbol urbano es un elemento estratégico vital, cuya promoción y conservación puede salvar a la humanidad del padecimiento de numerosos males.

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