24 sept. 2014

¿ES LA ARBORICULTURA URBANA UNA DISCIPLINA DEL CONOCIMIENTO?

En numerosas oportunidades hemos abordado en este blog las cualidades de los árboles urbanos, ejemplos exitosos de calles arboladas y un conjunto de materias específicas que corresponden a una parte importante de lo que conocemos como arboricultura urbana. Lo mismo ocurre en numerosas publicaciones y libros en todos los países. También se han descrito diversas malas prácticas que es posible observar en todas las etapas que considera el manejo del arbolado urbano, las que son rechazadas con fuerza por los ciudadanos.

Sabemos que la principal causa de las malas prácticas que observamos en el manejo del arbolado urbano obedecen a falta de conocimientos. Pero ¿es la Arboricultura Urbana una disciplina del conocimiento que se pueda abordar de forma específica?. La siguiente
definición nos ayudará a dilucidar esta interrogante: las disciplinas académicas se establecen a lo largo de la historia y, una vez constituidas institucionalmente, se distinguen por tener un objeto particular de estudio y poseer un bagaje de conocimientos especializados sobre ese objeto, con teorías y conceptos que lo organizan, con lenguajes especializados, métodos y presencia institucional (Krishnan, 2009). Un indicador que permite constatar esta realidad es la existencia de cátedras universitarias de pregrado y cursos de postítulo a nivel técnico y profesional, en institutos, centros de formación técnica y universidades.


En muchos países, incluido el nuestro, nos encontramos con que la práctica de la Arboricultura Urbana es realizada por personas con escasa preparación en esta disciplina, ya sea se trate de tareas operativas, de supervisión o planificación. Son escasas las situaciones en las que los profesionales o técnicos a cargo del arbolado urbano cuentan con capacitación en Arboricultura Urbana. Es de esperar entonces que las exigencias que se hacen en las bases de licitación contemplen indicadores relacionadas con número de árboles desmochados (mutilados), número de camiones con ramas o número de árboles reemplazados. Destaca que ninguno de estos indicadores apunta al mejoramiento del estado de la masa arbórea urbana.

UNA IMAGEN DICE MÁS QUE MIL PALABRAS

Es necesario redoblar los esfuerzos para lograr que dispongan de conocimientos específicos aquellas personas que trabajan en algunas de las materias que conforman la arboricultura urbana. A continuación es posible apreciar un árbol que sin justificación alguna fue mutilado en tres oportunidades en menos de ocho meses. No me cuadra, pero es posible que la situación que mas abajo se muestra sea una situación normal desde el punto de vista agrícola, paisajista o el cumplimiento de metas de un determinado contrato.

El año 2013, sin justificación aparente relacionada con el tamaño del árbol, el espacio que ocupa o la ubicación en que se encuentra, a este árbol se le aplicó un desmoche. Se observa que el resultado del desmoche consiste en una proliferación de pequeñas ramas sin orden aparente. Como veremos más adelante, en esa oportunidad por lo menos se aplicó un sellante a las heridas producidas por la sierra.

Verano de 2014: al mismo árbol se le procedió a retirar gran parte de las ramas de su parte inferior, no obstante y según se observa en el video de más abajo, la copa del árbol no obstruye el paso a los transeuntes.

video
Invierno de 2014: no obstante el crecimiento del mismo árbol ha sido reducido, quizás debido a la sequía que hace cuatro años afecta a la zona central de Chile, el mismo árbol es mutilado nuevamente, aplicando la misma técnica del desmoche. En la foto de más abajo se observa el arbolito al que se ha retirado todo el follaje.

En las fotos siguientes se observa el mismo árbol con las ramas cortadas numeradas, entregando más abajo un detalle de cada uno de los cortes realizados por quién tenía a cargo la motosierra. El lector podrá observar que en estas líneas no se utilizan las palabras poda ni podador, debido simplemente a que lo que se observa no aplica a ninguno de los dos aspectos.

A continuación se muestra detalle de cada uno de las mutilaciones realizadas por el señor del serrucho o motosierra. Se observa en ellas una alta desprolijidad en los cortes realizados, no se aplica sellante favoreciendo la pérdida de agua, las ramas que se cortan son delgadas y escaso tamaño. En consecuencia, no es posible encontrar justificación alguna para que una cuadrilla de operarios, premunidos de diversas herramientas y equipos, haya dedicado tiempo en mutilar este árbol y menos aún por segunda vez en menos de 8 meses. Es evidente que hay una falla del sistema completo, en planificación, supervisión y operación.





Lo único que se ha logrado con las tres intervenciones que se muestran ha sido detener el crecimiento del árbol, deformarlo, disminuir la capacidad del árbol para generar beneficios sociales, ambientales y económicos. Desde un punto de vista del uso de recursos públicos en manejo de arbolado urbano, lo que se puede observar es despilfarro de recursos sin planificación ni supervisión alguna, contando con operarios que no saben realizar tareas que son propias de la Arboricultura Urbana.






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