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8 jun 2018

FORMACIÓN EN ARBORICULTURA URBANA

A partir del 16 de julio del 2018 se dictará el Curso Superior en Gestión del Arbolado en la Ciudad, el que está dirigido a todas las personas que deseen formarse en materias de políticas y planificación del arbolado urbano a nivel nacional, regional y comunal. El Programa del Curso que incluye el Plan de Clases lo puedes bajar desde la web: http://e-ambiente.cl/.

Dirigir consultas a: docencia@e-ambiente.cl


SOBRE EL RELATOR

Santiago JM Del Pozo Donoso cuenta con doce años de experiencia en docencia universitaria, con experiencia como relator nacional e internacional en arboricultura urbana y cambio climático. Es el creador del blog Arboricultura Urbana (http://arboriculturaurbana.blogspot.cl/), web que cuenta con más de 150 artículos, 5.000 visitas por mes y supera las 400.000 visitas en 10 años. También ha dictado vía E-Learning el Curso Superior en Gestión del Arbolado en la Ciudad y un Curso Básico de Arboricultura Urbana a través de la web http://e-ambiente.cl.

Es ingeniero Forestal por la Universidad de Chile y se desempeña como asesor de empresas de paisajismo y realizando capacitaciones en arboricultura urbana a empresas privadas, ONG’s y municipalidades. Organiza y dirige la Cumbre del Arbolado en la Ciudad, que se realiza el último jueves del mes de mayo de cada año (https://es.slideshare.net/santiagodelpozo1/informe-cumbre-del-arbolado-en-la-ciudad). Es autor del libro “Historia de los Bosques Naturales y Forestal de Chile” publicado en https://es.slideshare.net/santiagodelpozo1/historia-de-los-bosques-naturales-y-forestal-de-chile y del libro “Fundamentos de la Arboricultura Urbana” (en edición).

Se ha desempeñado como Jefe del Departamento Nacional de Fomento Forestal de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), Director Regional Metropolitano de CONAF y Jefe de la Unidad de Medio Ambiente del Gobierno Regional Metropolitano de Santiago. Actualmente se desempeña como Asesor y consultor en Arboricultura Urbana, realizando Estudios de Flora y Fauna para proyectos que ingresan al Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental, como docente en asignaturas ambientales y como docente y Director de la Escuela de Prevención de Riesgos en la Universidad Miguel de Cervantes.

Están disponibles en Youtube diversas conferencias y relatorías en arboricultura urbana realizadas por expertos en la materia. (https://www.youtube.com/user/greennauta)

Contacto y presencia de redes sociales:
Celular y whatsapp: +56 9 93249533
Cursos: Formación Ambiental E-Learning en http://e-ambiente.cl/
Blog: Arboricultura Urbana en http://arboriculturaurbana.blogspot.com/
Instagram: santiago.delpozo



26 sept 2016

CONCEPTOS PARA EL MANEJO SOSTENIBLE DEL ÁRBOL EN LA CIUDAD

Desde que en 1994 Alex Shigo publicara su libro "Arboricultura Moderna" se han incrementado los conocimientos que sirven para manejar los árboles en la ciudad. Han aportado a esta disciplina nombres como Halle, F.; Raimbault, P., Mattheck, C.; Green, T., entre muchos otros. Han quedado atrás los tiempos en que se realizaban tratamientos a las cavidades de los árboles, se pintaban con cal los troncos, en que la poda (de ser necesaria) tenía mil y una formas de realizarse.

En la década de los '90 se llevó a cabo la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (1992), también conocida como Cumbre de la Tierra, oportunidad en la que se aprobaron la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, la Convención para la Conservación de la Biodiversidad y el texto de la Convención sobre Cambio Climático, prioridades que han impactado en los ámbitos rural y urbano, para avanzar en la sostenibilidad de esos territorios.
 
El año 1995 surgió la Agenda 21 y su expresión local aplicable a nivel de ciudades y comunas. Ha sido la Comunidad Europea la instancia que con mayor fuerza ha impulsado la sostenibilidad urbana, traducida en el proceso de ciudades sostenibles, el que va en su octava versión. Son numerosas las ciudades que han obtenido la calificación de ciudad más sostenible del planeta y, en esa nominación, el tratamiento del arbolado urbano (viario o de alineación y en áreas verdes) ha tenido un importante rol. Los inicios de este proceso que en la actualidad entendemos como parte de la Agenda 21 Local se encuentran en el Libro Verde sobre Medio Ambiente, aprobado por la Comisión Europea en 1990, y la Carta de Aalborg de 1995, lo que marca el trabajo para que cada ciudad o comuna defina cual será su modelo de biodiversidad.

Al sumarse ambos procesos ocurre que los conocimientos, métodos y técnicas de la Arboricultura Moderna se convierten en la base que es necesario aplicar para lograr que los árboles de las ciudades aporten el máximo de beneficios ambientales, sociales y económicos que son capaces de generar. Dicho de otra forma: la Arboricultura Sostenible es aquella en la que la aplicación de los conceptos que sustentan a la arboricultura moderna permiten que los árboles de la ciudad logren un desarrollo fisiológico y estructural óptimo.

Para lograr el propósito señalado es preciso avanzar en la vinculación armónica de los conceptos utilizados por la arboricultura urbana. Es decir, si para una determinada situación se elige bien la especie (crecimiento en estado adulto), espacio disponible (aéreo y suelo), necesidades de su hábitat de origen (lluvia y temperaturas) y forma de crecimiento, probablemente el árbol que se establezca allí nunca necesite de la realización de poda. El concepto que permite abordar lo señalado es el Ciclo de Vida del Árbol en la Ciudad.

Producción de plantas v/s adquisición de plantas

La producción de árboles urbanos se inicia con la recolección de semillas desde zonas que han sido definidas para tal fin (Zonas Productoras de Semillas). Estas semillas deben ser catalogadas según su potencial germinativo y su viabilidad. Ambos indicadores tienen por finalidad que, al menos, el viverista sepa cuantas plantas obtendrá por kilo de semilla recolectada. Luego se requiere una sala de germinación en la que se hacen germinar las semillas cuyas plántulas posteriormente son plantadas en bolsas con sustrato. Producir sus propios árboles tiene el inconveniente de que se debe contar con equipos, espacios y procesos que encarecen el costo de la planta. Luego, la mantención de las plantas producidas debe realizarse por el período de tiempo que los arbolitos tarden en alcanzar un tamaño adecuado que cumplan con estándares mínimos de calidad (que tengan copa formada, que se sostengan por si mismas y que tengan al menos 5 cm de diámetro a la altura del cuello).

También por la vía de la adquisición o recepción de donaciones de plantas se puede lograr hacerse de una cantidad importante de arbolitos, los que no siempre se ajustan a la necesidad que presentan las municipalidades. Por ejemplo, las especies belloto (Beilschmiedia miersii), peumo ( Cryptocarya alba) y quillay (Quillaja saponaria), son árboles que en estado adulto alcanzan grandes dimensiones, motivo por el cual no se adecuan a la mayoría de las situaciones urbanas de disponibilidad limitada de espacio aéreo y subterráneo.

Arborización

La actividad de arborización debe realizarse teniendo presente la información generada por el catastro de arbolado urbano para cada lugar, lo que permite seleccionar el árbol perfecto en cada situación. Con estos antecedentes es preciso generar un Protocolo de Arborización para las especies consideradas. El involucramiento de la comunidad también en esta etapa implica la realización de charlas previas y contar con cartillas que orienten al vecino en los propósitos que se persiguen y el aporte que de el se espera. En esta etapa se deben utilizar todos los conceptos que sustentan la arboricultura urbana, de tal forma que el vecino mire al arbolito que se establece y también al árbol futuro: sus etapas de crecimiento, su forma de crecimiento, el daño que le producen las heridas, las necesidades de cuidados, etc.

Manejo del árbol en estado juvenil

Para programar esta actividad se debe disponer de información de las especies, específicamente de la curva de crecimiento edad – DAP. Efectivamente, la curva sigmoidea permite determinar el lapso de tiempo en que esta actividad se puede realizar para cada especie. Es probable que para los árboles más nuevos no sea necesario contar con mayor información, pero el arborista debe respaldarse con conocimiento y antecedentes que den sustento a sus decisiones y al uso de presupuestos públicos. Aquí tiene sentido el uso eficiente y eficaz de los recursos.

Efectivamente, la poda temprana permite evitar la realización de actividades como es la eliminación de parte de la copa que se hace a los árboles de grandes dimensiones establecidos en espacios reducidos. Cuando no se elige el árbol perfecto para un determinado lugar vemos como periódicamente los árboles son mutilados, gastándose presupuestos que podrían ser utilizados para mejorar el arbolado existente o superar los déficits existentes. La poda de formación (que se realiza en esta etapa) da la posibilidad al árbol de cicatrizar las heridas que se le infieren, disminuyendo la gravedad del ataque de bacterias y hongos, lo que alarga la vida del árbol evitando daños en su estructura y tejidos.

Manejo del árbol en estado adulto

La situación mas común de encontrar respecto de árboles adultos es aquella en la que dichos ejemplares presentan múltiples heridas que han facilitado el ingreso de bacterias y hongos. Esta situación disminuye el ciclo de vida de cada árbol, aumenta el riesgo de caída de ramas del árbol y debilita su estructura. Esta situación se produce en muchos casos porque en espacios reducido se han establecido árboles que en estado adulto alcanzan grandes dimensiones; en otras situaciones no tiene justificación alguna. Debido a que en su oportunidad no se seleccionó el árbol perfecto se debe invertir anualmente una importante y en muchos casos ingente cantidad de recursos. El caso más típico es el de las empresas de distribución eléctrica, las que tienen que enfrentarse con los árboles situados bajo el tendido eléctrico. En esta situación sufre el árbol elegido de forma incorrecta porque es mutilado frecuentemente, se empeora el paisaje y en poda se gastan recursos que debieran estar enfocados a cumplir acciones más relevantes respecto del manejo del arbolado urbano.

Lo señalado se produce debido a dos causas:

a.- La producción inadecuada de árboles urbanos que no tiene que ver con las necesidades reales de la comunidad y de las municipalidades para los espacios de que se dispone.

b.- La ausencia de instrumentos de planificación y gestión del arbolado en la ciudad, entre los que se encuentran Política de Arbolado Urbano y Plan Director de Arbolado Urbano.

Gestión de árboles senescentes y árboles singulares

Los árboles senescentes son un caso particular que debe ser abordado utilizando diversos instrumentos. Los árboles urbanos pueden ser evaluados utilizando criterios de observación, algunos instrumentos (si estuvieren disponibles) y la curva de crecimiento (sigmoidea). Debido al maltrato que se hace a los arboles, en muchos casos árboles de corta edad presentan características de senescencia, motivo por el que el Ciclo del Árbol se acorta y es necesario proceder a su reemplazo de forma prematura.

Aquí se deben respetar dos criterios:

a.- La importancia del árbol de acuerdo a su singularidad: Los árboles senescentes que tienen una forma hermosa, que albergan alta biodiversidad, que están relacionados con un hecho histórico, deben ser salvados de la muerte o, al menos, generar las condiciones que prolonguen al máximo su ciclo de vida. Se debe crear una señalética especial que indique las posibilidades de peligro asociada a ellos

b.- La forma de reemplazarlos (si fuera necesario) para eliminar el efecto visual del espacio que dejan: consiste en asegurarse que no tengan características singulares y que presenten un riesgo efectivo para las personas o la propiedad. El problema que se suscita es que no siempre son reemplazados utilizando el criterio del árbol perfecto y de la mayor calidad. Es muy evidente y chocante que un árbol de amplia copa sea reemplazado por arbolitos pequeños de mala calidad (30 a 40 cm. de altura, con un diámetro a la altura del cuello de 1 o 2 cm. y afirmados en un palo llamado elegantemente “tutor”). Esta situación llama mucho la atención de los vecinos y genera reclamos y protestas.

Lo más común de observar es que un árbol senescente peligroso sea mutilado y deba sobrevivir la última etapa de su vida sin estructura ni belleza. La eliminación de los árboles senescentes peligrosos debe ser planificado de tal forma que el árbol que los reemplace debe tener presencia y aportar al paisaje al momento de ser establecido.


CONCLUSIONES

La Arboricultura Urbana es una disciplina del conocimiento que se ha desarrollado en los últimos 30 años, de forma paralela a lo que conocemos en la actualidad a partir de prioridades provenientes de acuerdos y convenios internacionales, como son el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención Marco de Lucha contra el Cambio Climático, la declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo, la Declaración de Río sobre Principios para el Manejo Sustentable de los Bosques.

Es necesario hacer confluir estos dos procesos para que los árboles puedan aportar a la Sostenibilidad de las Ciudades.

El árbol es un ser vivo que crece y logra su plenitud en un proceso denominado Ciclo de Vida del Árbol en la Ciudad. Para elegir los árboles que crecerán en la ciudad se debe tener en cuenta el desarrollo que ellos tendrán en todas las etapas del proceso señalado,  considerando la especie (crecimiento en estado adulto), espacio disponible (aéreo y suelo), necesidades de su hábitat de origen (lluvia y temperaturas) y forma de crecimiento.

La formación del árbol debe realizarse durante la etapa juvenil, edad en la que el crecimiento del árbol podrá cubrir las heridas que justificadamente se le infrinjan. A partir de cierta edad los árboles comienzan a crecer menos. Por medio del estudio de los árboles y de la elaboración con datos de la Curva Sigmoidea se puede determinar con exactitud la posibilidad de cicatrización de las heridas que se le infieran al árbol. Las heridas producidas en la etapa media de crecimiento del árbol ya no cicatrizarán, lo que debilita al árbol y genera peligros para las personas y los bienes.

La aplicación de los conceptos de Ciclo de Vida del Árbol en la Ciudad, la determinación de la Curva de Crecimiento (Sigmoidea) para cada especie y la Elección del Árbol Perfecto, permitirán que se exprese la Arboricultura Sostenible, permitiendo que los árboles en la ciudad generen el óptimo de beneficios ambientales, sociales y económicos que son capaces de entregar.

Santiago JM Del Pozo Donoso
Ingeniero Forestal
Arboricultor Urbano
docencia@e-ambiente.cl


Nota: este artículo fue publicado con motivo de celebrar las 300.000 visitas que ha alcanzado el blog http://arboriculturaurbana.blogspot.com


22 feb 2016

LA FUNCIÓN DE LA ARBORICULTURA URBANA EN UN CERRO ISLA: EL CASO DEL CERRO SAN CRISTÓBAL

Se imagina el lector que Benjamín Vicuña Mackenna y los intendentes que lo sucedieron ¿se hubieran conformado con construir jardines alrededor del Cerro Santa Lucía? o solamente arborizar el cinturón plano que rodea la base del Cerro San Cristóbal? Pensar el país y las ciudades en el largo plazo es el sello de los estadistas. 
Esta es la historia de un proyecto de ciudad sustentable que duerme a la espera de renovados liderazgos. 

La ciudad de Santiago está rodeada de numerosos cerros isla. Este concepto está recogido desde hace décadas en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago. Pero fue el Plan Santiago Verde (2007) del Gobierno Regional Metropolitano de Santiago el que de forma renovada puso esta alternativa en la discusión sobre política pública en esta materia, cuya propuesta consistió en la creación de un cordón verde en torno a la ciudad, el que iba acompañado de la creación de un vivero que produjera 250.000 árboles urbanos/año.

Peumo. Quinta Normal
En muchas cabezas esta idea no encuentra asidero, pero eso ocurre solo porque no tienen conocimientos respecto de este tema. Les pregunto ¿Cómo era el paisaje de Santiago a la llegada de los conquistadores en 1541? En la foto de la derecha se muestra un Peumo (Cryptocarya alba (Mol) Looser) ubicado en la Quinta Normal, en el sector posterior al Museo Nacional de Historia Natural. El lector podrá apreciar su altura y diámetro del tronco. Pues bien, este árbol podría tener entre 100 y 150 años. Estos antecedentes permiten explicar lo que hemos perdido, ya que el crecimiento de Santiago llevó a la tala de todo el bosque nativo que existía en la cuenca del Mapocho. En la foto de más abajo se encuentra un quillay (Quillaja saponaria Mol.) vestigio mudo de lo excepcional que era la vegetación de la Precordilera de Santiago. Es preciso destacar que basándose en las condiciones actuales generadas por el cambio climático y la depredación de los bosques, algunos opinan que tales bosques exuberantes nunca existieron en Santiago.

Quillay (Quillaja saponaria Mol.) ubicado en la Precordillera de Santiago. Cerro Alto del Naranjo. 1890 msnm.
A inicios del siglo XX la vegetación natural había desaparecido. Los frondosos quillayes, peumos, pataguas, cipreses de la cordillera, palmas, molles, etc, se habían convertido en leña, pastoreo o madera para construcción y mueblería. La mayor parte en cenizas y humo por despeje de terrenos para cultivo agrícola y urbanización. Esta situación afectó a todos los cerros islas que rodean Santiago.

Cronología de la Reforestación del Cerro San Cristóbal

Diversas fuentes señalan que Alberto Mackenna Subercaseaux, en el período en que fue Intendente de Santiago (1921 - 1927), inspiró y ejecutó las obras de transformación del Cerro San Cristóbal. En 1916, junto al Senador Pedro Bannen había iniciado una colecta para adquirir los terrenos del Cerro San Cristóbal. Es importante recordar que en el Cerro Santa Lucía, junto con su reforestación, en la segunda mitad del siglo XIX, se construyeron también importantes obras.

Observatorio Manuel Foster
El primer hito fueron las canteras que proveyeron de piedras a diversas construcciones realizadas en Santiago, entre las que se encuentra La Moneda. El segundo hito que se genera en el Cerro San Cristóbal ocurre en 1903, con la construcción del Observatorio Manuel Foster. En la foto de la derecha se observa la escasa vegetación remanente que presentaba el Cerro a inicios del siglo pasado, la que contrasta con los ejemplos entregados más arriba con quillay y peumo en la misma zona.


Cumbre C° San Cristóbal
En 1908 es inaugurada en la Cumbre del Cerro San Cristóbal la imagen de la Inmaculada Concepción. Lo que significó la construcción de senderos de peregrinación y, probablemente algún camino para trasladar a lomo de mula sus partes hasta el sector en que se establecería de forma definitiva. Coincidente con la foto anterior, en la imagen de la derecha se observa una escasa vegetación nativa remanente que la ignorancia y el mal uso nos heredaban. Precisemos que el efecto del cambio climático en sus componentes naturales y creadas por el ser humano ya estaban afectando al planeta bajo la forma de una intensa aridización.
    
C° San Cristóbal a inicios del 1900

Casino Cumbre
En 1922 se crea el Roof Garden, en lo que actualmente corresponde a la Terraza Bellavista del Cerro San Cristóbal, obra del arquitecto Luciano Kulczewsk. En ese mismo año se construyó el Restaurant (Casino) Cumbre, ubicado sobre y al nor-este de la Plaza México, edificio que fue demolido en 1980, construcción que se muestra en la foto de la derecha (sin fecha). Perdóneme el lector mi insistencia, pero nos acercamos en esta historia hacia la mitad del siglo XX y se observa también la escasa vegetación existente.

Con certeza se puede aseverar que en el Cerro San Cristóbal existían caminos para acceder a las canteras que allí se explotaban. En la foto anterior se observa el camino que lleva al sector cumbre del C° San Cristóbal. En la foto de la derecha, fechada el año 1923, se muestra obreros trabajando en la construcción de caminos hacia el sector cumbre.

Entrada al Funicular por Pio X
En 1925 se inauguró el Funicular del Cerro San Cristóbal, obra realizada utilizando piedras de las canteras que allí se explotaban. El torreón de entrada al funicular, la sala de máquinas en la cumbre y la Terraza Bellavista, sentaron las bases del desarrollo turístico del Cerro San Cristóbal. Sin embargo, se observa que a esa fecha aún no han tenido éxito las diversas reforestaciones que en el se han realizado o se puede suponer que allí se habían realizado. La aridez es la característica más acentuada del paisaje.

La misma situación de aridez se puede encontrar en fotos de 1929 y 1931. Recordemos que según lo que se sabe en la actualidad, la aridización del planeta asociada al cambio climático por actividad industrial ya llevaba más de 50 años operando a esa fecha. Los procesos naturales llevaban 20.000 años y estamos en una etapa final de 1000 años más. Sin embargo, el Cerro San Cristóbal cuenta con un sistema de riego y estanques de acumulación (se desconoce la fecha de su construcción), el que se abastece de canales que vienen del río Mapocho y del río Maipo.

Permítame el lector referirme a la sequedad que muestra el Cerro San Cristóbal, la que se debe principalmente a la energía que recibe del sol. Recordemos que el sol se mueve entre los trópicos. La mayor cercanía que tiene con el hemisferio sur es el trópico de capricornio, que pasa 28 kilómetros al norte de Antofagasta. En ese lugar, en el solsticio de verano los rayos del sol caen de forma perpendicular.

1962
1963
Por este motivo la exposición norte y oeste de los cerros recibe mayor radiación durante el año, lo que implica mayor aridez. Las exposiciones sur (que les daría el sol si este astro se ubicara al sur de ese lugar, cosa que no ocurre) y este (lo mismo) reciben menor radiación y son más húmedas. Este fenómeno se observa en las dos fotos de los costados. La foto de 1962 muestra la exposición suroeste prácticamente sin vegetación. La foto fechada para 1963 muestra la exposición sur y sureste del C° San Cristóbal con importante cobertura arbórea.

En la actualidad es posible observar que la vegetación existente en el C° San Cristóbal no cubre homogéneamente los distintos sectores que lo conforman, manteniéndose el efecto descrito de exposición al sol. Es también evidente que en primavera, producto de la capa herbácea que cubre el suelo, el C° San Cristóbal se ve mucho más verde, efecto pasajero que no dura más de tres meses. Si pensamos en el resto del año, es probable que la decisión adoptada de poblar el C° San Cristóbal con coníferas no fuera la más acertada.  

En la actualidad la situación señalada persiste y en las fotos siguientes se muestran los resultados obtenidos de los esfuerzos, que sin duda, se han realizado desde inicios del 1900. A continuación se muestran fotos que permiten analizar su estado actual.

a) Efecto exposición al sol: En las fotos se muestran las laderas de exposición norte, noroeste y oeste del Cerro San Cristóbal.

2) Efecto cobertura herbácea en primavera: En las fotos de más abajo se observa a la derecha el cerro San Cristóbal en primavera. En la foto de la izquierda se observa el cerro San Cristóbal en otoño. El lector podrá apreciar el efecto notable que genera la efímera cobertura herbácea en el verde del cerro San Cristóbal.  

3) Efecto combinado de cobertura herbácea en primavera y exposición al sol: En la foto de más abajo se muestra una toma aérea del Cerro San Cristóbal, donde solo es posible observar la cobertura arbórea. En la exposición sur y sur este los árboles, principalmente coníferas, se ven como un punto verde desde la altura.

 


Comentarios finales

La revisión de la historia del Cerro San Cristóbal nos demuestra que se requiere cumplir con ciertas condiciones para abordar la revegetación de un cerro isla, para que con el paso del tiempo, por su biodiversidad, por su calidad ambiental, por los servicios que presta a la ciudad, pueda convertirse en un Parque Natural. A continuación algunas ideas:

  1. Enfoque sustentable de largo plazo: La planificación de la implementación de un cerro isla, cerro parque o parque natural, debe considerar desde un inicio las condiciones de que dispondrá la vegetación que en su superficie se establecerá. En este contexto se deben realizar los estudios que permitan identificar especies, disponibilidad o ausencia de riego, tipo de suelo, exposición, etc. Estas medidas son necesarias para definir el paquete tecnológico que se utilizará para el establecimiento del arbolado en un cerro isla. En la secuencia cronológica que se ha mostrado se detecta que los aspectos señalados no fueron contemplados.
  2. Liderazgo de actores públicos y privados: Un segundo aspecto relevante tiene que ver con la calidad de los liderazgos públicos y privados. Efectivamente, no satisface las expectativas de los ciudadanos la realización de iniciativas que se acomodan a las posibilidades y enfoques de un determinado ministerio público. El liderazgo se observa cuando estamos frente a proyectos de habilitación de cerros islas que comprometen los esfuerzos de todos quienes pueden aportar en una tarea como esa. Ese es el tipo de liderazgo que nos hace falta.
  3. Institucionalidad propia: La magnitud que representa cada cerro isla corresponde a un proyecto que requiere de una institucionalidad propia y especializada, que vaya más allá de los proyectos de título que puedan elaborar estudiantes de algún determinado programa académico. Esta institucionalidad dispondrá de la capacidad para administrar la cabida completa del cerro isla a su cargo, con participación ciudadana y mecanismo que le otorguen transparencia en las decisiones que adopte.
  4. La necesidad de un Plan Maestro que oriente las inversiones: El cerro San Cristóbal está conformado por una serie de iniciativas superpuesta, las que con el paso de los años han ido tomando forma y acoplándose. Este mosaico se inició con la instalación de un observatorio y dos años después la imagen de la Inmaculada Concepción. Luego de 20 años se construyó un restaurante, el Funicular, la Terraza Bellavista y el Zoológico. En la década de los sesenta del siglo pasado se construyó la piscina Tupahue. El Jardín Japonés fue construido en 1978 al igual que la piscina Antilen. A inicios del año 1980 se inauguró el teleférico de Santiago.
Dejo hasta aquí este artículo para que el lector pueda agregar en los comentarios sus propias observaciones.

Santiago JM Del Pozo Donoso

8 nov 2015

IMPACTO DE LA SEQUÍA EN EL ARBOLADO URBANO

Tejido vegetal
Los árboles son tan antiguos como la necesidad de competir por la luz proveniente del sol, lo que implica especialización celular. Las especies más primitivas poseían clorofila y se fijaban al suelo desde donde obtenían agua. La creación de un sistema vascular fue la solución para lograr que las células fotosintetizadoras alcanzaran el cielo. Sin embargo debían arreglárselas para sobrevivir todas, de tal forma que las células de las raíces tuvieran alimento producido en la parte más alta del árbol, como compensación al agua que eran capaces de aportar. El sistema vascular debía arreglárselas también para lograr que el agua subiera y alimentara las hojas. Trabajo en equipo que demoró millones de años en evolucionar. 

Los árboles tienen una anatomía que los caracteriza, donde cada  parte  que  lo  conforma  (raíz, tronco, ramas, hojas, flores y frutos) está conformada, en cada caso, por más de un tipo de células. Cuenta además con una disposición celular específica, la que actúa en combinación con una estructura arbórea (disposición de las ramas) también específica.  
La disponibilidad de agua en cantidad y oportunidad es un aspecto central para el desarrollo y sobrevivencia de los seres vivos. En el caso de los árboles la disponibilidad de agua depende del clima de cada zona. En los climas más áridos las plantas (y los árboles entre ellas) han sido capaces de crear adaptaciones que permiten disminuir las pérdidas de agua por respiración. En climas mediterráneos los árboles disminuyen su crecimiento en invierno debido a las bajas t°, época en la que las precipitaciones son más abundantes. En verano, cuando pueden crecer el agua escasea, llegando a estar sin precipitaciones de noviembre a mayo (7 meses). 

Acacia Melanoxylon

La zona norte y central de Chile se caracteriza por un proceso de aridización que viene desde hace miles de años, el que se ha acelerado producto del cambio climático. La escasez e irregularidad de las precipitaciones han afectado al arbolado urbanos de dos formas: menor disponibilidad de agua en las capas superficiales del suelo y napa freática más profunda a la que no llegan las raíces principales.  Se complica entonces la sobrevivencia de los nuevos árboles que se establecen y el desarrollo de los árboles que ya están establecidos. En las fotos siguientes se muestran árboles adultos afectados por la sequía (y falta de riego).
Robinia pseudoacacia (izquierda), Liquidambar styraciflua (centro y derecha)
ubicados en calle General Bulnes el primero y en Catedral con R. Cumming los segundos
(Fotos tomadas en noviembre del 2015)

Eliminación de follaje en tiempos de sequía

Supongamos que la descripción de los párrafos anteriores es conocida. Con esos antecedentes ¿usted tomaría la decisión de producir heridas a los árboles? Consideremos que las heridas que se producen a los árboles cortan el flujo de savia elaborada que nutre el tronco y las raíces. Los árboles también pierden agua y sales minerales por las heridas producidas por la eliminación de ramas. Puede que las heridas que se producen a los árboles no sean un problema en lugares con climas tropicales, pero en regiones de climas mediterráneos a secos las heridas que se infringen a los árboles son un problema serio. 

Dirigiéndome al lector y con este antecedente adicional ¿Ud. autorizaría ejecutar un programa de poda luego de ocho años de sequía?, como es la situación que está ocurriendo en Chile. A continuación veremos una imagen en la que se puede observar los efectos que la mutilación de ramas produce en árboles de la especie Robinia pseudoacacia L.
Tres ejemplares de Robinia pseudoacacia L. en calle General Bulnes
Foto tomada el 08.11.2015
Es importante advertir que especies como Melia azedarach L. (melia), Ailanthus altissima (P.Mill) (ailanto) y Ligustrum lucidum Ait. (ligustro) soportan bien las mutilaciones de sus ramas que les son infringidas por los "podadores", las que se hacen con distintos fines, especialmente con el propósito de reducir su copa para evitar que se desganchen. También Fraxinus ornus L. (fresno) y Platanus spp. (plátano oriental) han demostrado buena recuperación a la pérdida de su follaje. Es incierto seguir por este camino de eliminar la copa de los árboles mientras siga la sequía, básicamente porque no sabemos el límite que separa su resciliencia con la muerte del árbol en cada especie.


Mientras algunos confían en que el buen clima regrese a nuestra región, lo que no significa que el proceso de aridización que ya llega a la VII Región se detenga, seguiremos observando como se esquiva el conocimiento científico, profesional y técnico para continuar mutilando los árboles urbanos. Pero así como la población es afectada por aluviones en lugares que fueron afectados por aluviones hace 50 años, de la misma forma no tomamos nota de lo que ocurrió en la sequía del '68 en el siglo pasado, fenómeno climático que eliminó gran parte de los árboles urbanos de nuestras ciudades, especialmente del centro y norte de Chile, conocida como la Gran Sequía del 68.


Los antecedentes provistos nos permiten darnos cuenta del daño que se hace a los árboles cuando al planificar no se tiene en cuenta las condiciones de la región donde se encuentran. También es necesario conocer el funcionamiento fisiológico de los árboles. No sabemos cual es la preparación que tienen las personas que trabajan en empresas que se dedican a intervenir los árboles. Tampoco se tiene claridad respecto de la profesión de las personas que elaboran bases de licitación con el propósito de intervenir árboles. Es posible pensar que se requiere dominar conocimientos específicos para actuar sobre el arbolado urbano.




10 ago 2015

CAUSAS DE LA CAIDA DE ÁRBOLES EN TEMPORALES

El temporal que afectó este fin de semana a gran parte del territorio de Chile se caracterizó por iniciarse con un pronóstico de ráfagas de viento de 100 a 120 Km/hora. En San Antonio se registró una ráfaga máxima de 96 nudos equivalente a 178 Km/hora. Se produjeron cortes de electricidad debido a la caída de árboles. Es común en este tipo de situaciones que un % de los cortes de electricidad se produzcan por caída de árboles.

Ovalle
No existe en Chile un organismo que informe sobre las causas de la caída de árboles, de tal forma que ese hecho se convierte en una de las razones que tienen diversas entidades para justificar las podas salvajes, mutilaciones, la "poda del alcalde" y otras aberraciones que sobre los árboles urbanos realizan. Se considera necesario suplir la falta de conocimiento e información que respecto de esta situación se produce.

Características del arbolado urbano en Chile

El análisis que se realiza contempla los siguientes aspectos:
Coquimbo
  1. Un alto porcentaje de los árboles urbanos en Chile corresponde a especies de hoja caduca (botan sus hojas en invierno), lo que indica que sin follaje es muy baja la resistencia que opone al viento la parte aérea de los árboles.
  2. Al observar las fotografías de árboles urbanos que han caído durante el temporal, subidas a la web por medios de prensa de distintas localidades del país, se aprecia el escaso volumen de sus raíces. Esto indica que esos árboles fueron plantados (establecidos) en lugares con suelo compactado. Es muy común que al construir veredas o calles el concreto cubra un espacio mayor, el que posteriormente se cubre con tierra.
  3. Un tercer aspecto radica en el reblandecimiento del suelo producto de las precipitaciones. La incidencia de este factor podría ser relevante por la ocurrencia de abundantes lluvias en lugares semiáridos a áridos, Sin embargo la caída de árboles a ocurrido a lo largo de todo el país.
  4. Una causa recurrente que desestabiliza a los árboles radica en la mutilación de raíces efectuadas en consecutivas (y muchas veces inútiles) remodelaciones de plazas y lugares de reunión. También son mutiladas las raíces de los árboles urbanos que podrían llegar a levantar las veredas.  
A continuación se muestran fotografías correspondientes a Valdivia (derecha) y Región Metropolitana (Izquierda), donde se aprecia el bajo volumen de raíces en árboles adultos que han caído.

El efecto combinado de los factores

La función de sostén de los árboles la cumplen las raíces. La caída de un árbol en un temporal se debe esencialmente a una falla en la función de anclaje que de forma natural el árbol posee. Una interpretación errónea de esta situación radica en centrar el análisis de la caída del árbol solo en las características de su parte aérea, lo que lleva a concluir sin fundamento alguno que lamentablemente el árbol cayó porque era muy grande.

Cuando leemos o escuchamos que se argumenta sobre el tamaño del árbol como causa de caída, nos damos cuenta de la profunda falta de conocimiento que existe sobre arboricultura urbana en los organismos que actúan en este ámbito.

A continuación se muestran un árbol caído en la comuna de La Serena, donde destaca la misma característica señalada de pequeño volumen de raíces.

Es necesario precisar que al plantar un árbol urbano debemos preocuparnos del sitio donde se establece. El pequeño árbol crecerá demandando cada vez más espacio aéreo para su copa y subterráneo para sus raíces. Es muy común que no exista preocupación respecto de la situación descrita, ya que es común que en lugares reducidos (aéreo y de suelo) se establecen árboles de especies que cuando adultos alcanzan un gran tamaño, situación que es común en nuestro medio. ¿ha escuchado alguna vez decir que se tienen 1500 especies?. Lo que ocurre es que esa persona tiene 1500 árboles, de una o más especies.
Providencia
Algunos podrán argumentar que el cuidado de las raíces de los árboles, que les permite cumplir de mejor forma su función, conlleva la destrucción de veredas, inclusive el levantamiento de muros. Es efectivo que las raíces de los árboles generan situaciones como esas en su rol de sujetar su parte aérea, pero también es efectivo que el criterio de veredas rectas y planas (al mismo nivel)  no es lo más adecuado para cuidar a los árboles urbanos. En estas situaciones se puede construir veredas con algún desnivel e inclusive sinuosas para que las raíces de los árboles no se vean dañadas. ¿Acaso nos falta buen criterio para adecuarnos a las situaciones?
Para muchas culturas milenarias
los árboles son seres sagrados.
Para nuestra sociedad alienada
los árboles son prescindibles,
las veredas no se pueden tocar.

Santiago Del Pozo, 2015.

La combinación de raíces mal formadas y pequeñas producto de suelos compactados y falta de cuidado, la sobrevaloración del diseño recto y plano de veredas que atenta contra el desarrollo de las raíces de los árboles, la falta de cuidados al árbol urbano, las mutilaciones de raíces por ensanchamiento de calles o veredas e intervenciones humanas diversas, el reblandecimiento del suelo producto de abundante lluvia, junto con la inusual fuerza del viento, han logrado que algunos árboles caigan. A pesar de toda la ignorancia acumulada por décadas y siglos que atenta contra su continuidad, la mayor parte de los árboles urbanos se encuentra aún en pie.

Es preciso entender que los árboles son seres vivos, que requieren cuidados, que es preciso estudiar la forma de cuidar y proteger los árboles urbanos, que la arboricultura urbana es una disciplina que tiene más de 150 años. Consideremos que las ciudades sustentables se caracterizan por la abundante presencia de árboles.

Santiago JM Del Pozo Donoso
arbol.cl@live.cl


19 jun 2015

VEGETACIÓN URBANA PARA CIUDADES SUSTENTABLES

Las ciudades más sustentables del planeta se han preocupado de gestionar con altos estándares de calidad una serie de aspectos, entre los que se encuentran las áreas verdes, obteniendo resultados superiores que les permiten posicionarse por el alto nivel de calidad de vida que estos esfuerzos generan. Entre otros aspectos se puede destacar la creación de Cinturones Verdes en torno a las urbes.

En Chile se entiende por áreas verdes los parques urbanos y las plazas. Esto representa una seria dificultad para abordar este aspecto de la sustentabilidad urbana. Este enfoque nacido a fines de la edad media, basado en conceptos higienistas, impide avanzar en la implementación de lo que las ciudades más sostenibles del planeta están haciendo, especialmente cuando éstas han logrado ampliar el concepto de áreas verdes, llegando a gestionar sistemas de vegetación urbana.

El enfoque antiguo que se utiliza en Chile ha llevado a que las entidades gubernamentales se pongan metas poco exigentes en estas materias. Por ejemplo, se ha propuesto que a través de la creación de parques urbanos se pase de 4,7 a 10 metros cuadrados de áreas verdes por habitante al 2020, meta que sin duda alguna no se logrará, entre otras razones por que muchas de las cosas que se hacen en esa materia no son áreas verdes, es decir, tienen poca o nula superficie verde. Lo mismo ocurre en el ámbito de la arborización urbana, donde, por ejemplo la ciudad de Santiago tiene un déficit de 12 millones de árboles urbanos y se entregan entre 20.000 y 30.000 arbolitos/año. A ese ritmo se requieren 500 años para superar el déficit actual, situación del todo inaceptable.

A continuación dejo un video (de 13 minutos) que se refiere a la situación planteada, detalla los distintos aspectos que se deben considerar y entrega propuestas para superar la situación descrita.


Adoptar el enfoque de Vegetación Urbana abre las puertas de la sostenibilidad para y de nuestras ciudades a otras disciplinas y profesiones, a otros desafíos más potentes, interesantes y necesarios de abordar, a la participación de las comunidades (no en cuanto a señalar que prefieren de la oferta gubernamental, sino a identificar nuevas iniciativas). En definitiva, permite reemplazar el anquilosado y atávico sistema de gestión que hasta la fecha predomina en estas materias, permitiéndonos abandonar la "bicicleta estática" en que nos encontramos e incorporarnos definitivamente a la super carretera de la sostenibilidad.

Les dejo una postal de Santiago de junio de 2015.