17 mar 2026

Curso Poda Sustentable del Arbolado Urbano

El conocimiento sobre el árbol se ha acumulado a través de los siglos. Una muestra de ello radica en el libro Historia de las Plantas de Teofrasto, donde se muestra la forma de cultivar y tipo de madera, frutos y extraíbles que se podían obtener de las distintas especies leñosas. No obstante se desprende de su lectura que el producto más importante que se obtiene de los árboles es la madera, de la que depende la construcción de buques de distinto tipo, los edificios, medios de transporte, etc.

En este largo proceso la primera técnica conocida para observar el estado de la madera corresponde a la identificación de "decoloraciones", muy utilizada hasta avanzado el siglo XX. Con la capacidad de observación y el desarrollo del microscopio se identificaron tejidos, órganos y distinto tipo de células y sus características. Al finalizar el siglo XX e inicios del siglo XXI se descifró el genoma humano, lo que permitió utilizar los métodos y técnicas creados para ese fin para realizar estudios a nivel genético y molecular.

Si miramos los avances señalados desde la perspectiva del estudio del Sistema de Defensa de las Plantas, se observa que los árboles poseen tres tipos de defensa, a saber: morfológica, bioquímica preexistente y bioquímica inducida (Agrios. 2005). De esta forma ha ocurrido que el conocimiento ha superado al conocimiento, por lo que a inicios del siglo XXI sabemos que no podemos seguir gestionando los árboles con conclusiones obtenidas de la observación de decoloraciones de la madera: sería absurdo seguir en esa línea.

El curso que se realizará tiene dos características:

  1. presenta una forma de gestionar los árboles utilizando métodos y técnicas nuevas desarrolladas en distintos países en el último tiempo y, 
  2. cuando se refiere al CODIT, Corte Correcto o Tipos de Poda es para exaltar sus deficiencias conceptuales y el daño que su utilización infringe a los árboles.

A continuación les presento un flyer con la información básica. No dudes en contactarme por WhatsApp.

 

 

17 feb 2026

Vaciamiento funcional en árboles: cuando la pérdida de médula y duramen no es enfermedad

Resumen ejecutivo
(https://zenodo.org/records/18496156)

En arboricultura urbana, la presencia de oquedades en árboles suele interpretarse  de forma automática como un signo de enfermedad, pudrición activa o fallo de los mecanismos defensivos. Esta lectura ha conducido, en muchos casos, a diagnósticos erróneos y a decisiones de manejo excesivamente conservadoras, incluyendo la remoción de árboles longevos que continúan siendo funcionales.

En este artículo se propone un marco interpretativo alternativo: el vaciamiento funcional. Este concepto describe la pérdida de tejidos internos como la médula y el duramen —tejidos sin función hidráulica, metabólica o mecánica relevante en el árbol adulto— sin que ello implique patología ni amenaza para la continuidad del organismo. La oquedad resultante no es una lesión en sí misma, sino un estado anatómico estable, compatible con crecimiento y longevidad.

A partir de una analogía fisiológica ampliamente aceptada —la traslocación de reservas antes de la caída de la hoja— se argumenta que no toda pérdida de tejido equivale a daño. Al igual que ocurre con las hojas en otoño, ciertos tejidos pueden dejar de ser mantenidos cuando ya no cumplen una función biológica relevante.

El artículo revisa críticamente el modelo CODIT de Alex Shigo, reconociendo su acercamiento para describir la organización espacial del daño, pero señalando sus límites para interpretar estados anatómicos estables como las oquedades antiguas. Asimismo, se distingue claramente entre compartimentación, inmunidad vegetal y economía tisular a largo plazo, evitando confundir ontologías distintas del daño biológico.

Finalmente, se discuten las implicancias prácticas del vaciamiento funcional para la evaluación de riesgo y la gestión del arbolado urbano, proponiendo una arboricultura centrada en la continuidad funcional del anillo periférico vivo y no en la ausencia de tejidos centrales. Este enfoque invita a una práctica más reflexiva, biológicamente informada y alineada con la realidad funcional de los árboles.

Revisa el artículo completo aquí.