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10 abr 2011

Belloto del Norte: una especie olvidada

Belloto del Norte es una de las especies nativas con mayor potencial para ser utilizada en Forestación Urbana en la zona mediterránea de Chile Central, especialmente en su área natural de distribución que corresponde a las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana de Santiago. Es una especie nativa que por su rápido crecimiento en cultivo y el gran tamaño que logra en su estado adulto, posee características que la hacen elegible para ser establecida en lugares en los que hasta la actualidad solo se utiliza plátano oriental, especie exótica esta última que, a pesar de los problemas que provoca, es muy apreciada en algunos círculos ya que ha sido utilizadas en el hemisferio norte.

Fuente: http://www.flickr.com/photos/54225998@N03/5020625912/
En el año 1986 visité la localidad de Carmen Alto, lugar que se encuentra en la comuna de Melipilla, donde existe gran cantidad de bellotos en las quebradas de los cerros que conforman la Cordillera de la Costa. A los pies de la vertiente oriental de dichos cerros se encuentra la Laguna de Aculeo. En ese mismo año me correspondió elaborar un trabajo práctico en la cátedra de Silvicultura y como estaba muy impresionado con las características de esta preciosa especie, obviamente, me fui a Carmen Alto y tomé datos en la Quebrada La Viluma.

Para elaborar estas líneas busqué en diversos lugares del Gran Santiago la presencia de belloto y con mucha suerte encontré varias situaciones, las que a continuación señalo.

Individuos de belloto en el Parque Balmaceda.

Este parque se encuentra ubicado entre Andrés Bello y Providencia, desde Plaza Italia hasta la Plaza de la Aviación. Se encuentran allí, principalmente por el costado que da a la calle Andrés Bello, un número importante de bellotos, jóvenes y también adultos, algunos con frutos, lo que demuestra su vigor. A continuación presento algunas fotos:

   

Presencia de belloto en el Cerro Santa Lucía.

Existe un individuo de belloto en el Cerro Santa Lucía, ubicado exactamente en el camino que bordea el Palacio Hidalgo por el costado poniente. Se encuentra entre tres individuos adultos de peumo que también presentan un desarrollo importante. Es posible que belloto fuera establecido bajo la protección del dosel de peumos.

  

Una de las características de belloto son sus ramas colgantes que caen de sus frondosas copas, con hojas grandes y lustrosas que llaman la atención.

Enriquecimiento de belloto en el Cerro San Cristobal.

En el Cerro San Cristóbal, subiendo por el camino principal, un poco antes de llegar a Plaza México, frente a la zona de picnic del sector cumbre, fue establecida una hilera de bellotos, los que en la actualidad ya alcanzan los tres metros de altura.


Se observa el buen crecimiento que presentan los individuos de belloto, con los que se ha logrado enriquecer la vegetación existente en el lugar.

Algunos comentarios

Belloto del Norte es una especie que se distribuye en forma natural por la vertiente occidental de la Cordillera de la Costa, motivo por el cual algunos autores han llegado a concluir que le afectan las heladas prolongadas. Los ejemplares que se muestran en las fotos de más arriba han logrado sobrevivir en pleno centro de Santiago, donde sabemos que son comunes las heladas. No observé que dichos árboles tuvieran ramas secas o estuvieran achaparrados, muy por el contrario, se observan sanos.

Al igual que otras especies con problemas de conservación, belloto ha sido diezmado (cortado, eliminado, arrinconado y casi extinguido) debido a las características de su madera, ya que por ser una especie del bosque esclerófilo su madera es resistente y por el tamaño que logra, se puede obtener de un individuo adulto de esta especie madera de dimensiones mayores.  Estoy hablando de la explotación de bosques de bellotos que se encontraban en sectores planos, de suelos profundos, en los que el bosque fue eliminado, para usar dichos terrenos con fines agrícolas, correspondiente a épocas no muy lejanas en las que el Manejo Forestal Sustentable aún no estaba definido.

A modo de ejemplo mencionar que los bellotos de la Quebrada La Viluma fueron cortados a inicios de los años '70 y el estudio que realicé allí el año 1986 consistió en definir un método silvícola para ese bosque que estaba en franca recuperación, debido a la vigorosa retoñación de los tocones que quedaron en dicho lugar.

Belloto está presente en nuestras zonas urbanas y ha demostrado poseer cualidades muy interesantes para su utilización en zonas urbanas. Es un árbol hermoso, de hojas brillantes, fruto de grandes dimensiones y de color llamativo. Además, por ser de hoja perenne está activo todo el año, generando oxígeno, capturando CO2, brindando una generosa sombra y un agradable aroma, entre tantos otros beneficios que sabemos que los árboles, y esta especie en particular, generan.

Bellotos del norte (Beilschmiedia miersii),
bandejón central de la calle Bilbao, Santiago.
Fuente:
http://www.chlorischile.cl/ARBOLIDENTIDADSALDIAS/fotos12y13.html

Nota: Es importante precisar que todos los tipos de árboles tiene un lugar en la ciudad, el que está definido principalmente por el espacio disponible para albergarlos en buenas condiciones. Si bien los monocultivos tienen todo un sentido productivo en zonas rurales, en la ciudad es importante considerar, entre otros aspectos, combinaciones de especies para ocupar bien el sitio disponible.

4 abr 2011

INDICADORES VERDES Y DESCONTAMINACIÓN


La utilización de la forestación urbana ha estado presente en todos los Planes de Descontaminación del Aire, que desde 1990 han sido aprobados para la Región Metropolitana de Santiago. Numerosos estudios han demostrado que las hojas de los árboles capturan contaminantes de distinto tipo, sean estos gases o material particulado.

Sin embargo, el indicador que se ha utilizado para medir incrementos de la presencia del árbol en la ciudad, ha sido Metros Cuadrados de Áreas Verdes por Habitante (m2av/h). Esta situación solo puede significar que quienes toman decisiones en estos temas entienden que los árboles solo descontaminan cuando han sido establecidos en un área verde, cuestión que, obviamente, está alejada de la realidad.

En la actualidad se reconoce que los árboles, por la funciones ecosistémicas que cumplen, generan múltiples beneficios (sociales ambientales, económicos, sicológicos y culturales), independientemente del lugar donde hayan sido establecidos, y descontaminan el aire ya sea que crezcan en calles, avenidas, plazas, parques o cerros islas, en pasajes, antejardines o al interior de condominios.

El estándar de 9 m2av/h que definió la OMS no considera el potencial de arborización de todo el territorio comunal, porque el criterio utilizado para su formulación fue la “higienización” de las zonas urbanas. Distinto es el caso cuando los indicadores se formulan para medir la captura de material particulado y gases contaminantes presentes en el aire  (número de árboles por habitante, cobertura de copas por superficie comunal), donde se debe tomar en cuenta no solo las áreas verdes, sino los árboles presentes en toda la superficie comunal, enfoque que sitúa el arbolado de las áreas verdes en el lugar específico que le corresponde ocupar.

Habrá quienes definan indicadores para determinar el aporte de los árboles al mejoramiento del paisaje o al incremento de la actividad deportiva, a la captura de carbono o para estimar el oxígeno emitido.

La utilización reiterada del indicador m2av/h por parte de las autoridades, durante  décadas, ha impedido: a) la implementación de métodos y técnicas propios de la silvicultura o arboricultura urbana necesarios para fortalecer la planificación y el manejo del arbolado urbano a nivel comunal y regional, b) la construcción de áreas verdes comunales y c) el fomento y la protección del arbolado urbano. Es urgente que esta situación sea corregida.

En los tiempos actuales, dominados por el cambio climático y la pérdida de calidad de nuestro ambiente, el árbol urbano es un elemento estratégico vital, cuya promoción y conservación puede salvar a la humanidad del padecimiento de numerosos males.

22 mar 2011

NECESIDAD DE NUEVOS INDICADORES PARA MEDIR LOS BENEFICIOS DE LOS ÁRBOLES URBANOS

La multifuncionalidad de los árboles urbanos y de los bosques urbanos, entendido este último concepto como el conjunto de árboles urbanos que existe en una comuna, se expresa en beneficios ambientales, sociales, psicológicos, culturales y económicos. Este es un tema cada vez más investigado, difundido y, por lo tanto, conocido. Sin embargo, en algunos sectores persiste aún una falta de discusión y de intercambio de conocimientos y know how, motivo por el cual han prevalecido en el tiempo ciertos conocimientos y técnicas que se originaron en el siglo XVIII, los que debieran ser , al menos revisados, a la luz de los avances que se han dado en la sociedad en los últimos 200 años.

En la actualidad, producto del proceso de Modernización del Estado, iniciado en 1994, es común que se formulen indicadores para medir los avances en la implementación de las políticas y programas gubernamentales que se han definido. Desde este punto de vista, debido a las múltiples funciones del arbolado urbano  es posible pensar en la formulación de numerosos y variados indicadores, de tal forma que podamos conocer y difundir los efectos benéficos que el arbolado urbano genera en las ciudades, tarea para la cual nos apoyaremos en la arboricultura o silvicultura urbana.

El indicador más utilizado para medir el aporte de los árboles en la ciudad es metros cuadrados de áreas verdes por habitantes, el que al parecer ha sido determinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que bajo un enfoque higienista propuso definir una superficie de terreno en la que una o varias personas pudieran realizar ejercicios, descansar, recrearse, tomar aire puro, etc. A pesar de ser un indicador global que no toma en cuenta numerosos aspectos de la realidad, se ha masificado su uso y es repetido incesantemente en cualquier conversación que respecto a arbolado se suscite. Entre los aspectos que dicho indicador no considera está el que los árboles que no se encuentran en un área verde también descontaminan, fijan carbono y regulan la temperatura, a lo que se suma el hecho de que la visitación a las áreas verdes urbanas se distribuye en distintos horarios según la edad de la persona y la actividad que realiza en dicho espacio, pudiendo ser utilizado con distintos fines según el tramo horario diario en que se ocupe.

Aún no se incorporan plenamente a la planificación del arbolado urbano comunal y regional indicadores que permitan conocer cuanto CO2 y NOx están capturando los árboles urbanos. Es probable que para conocer  cuanto material particulado (PM10 y PM2,5) queda atrapado en el follaje de los árboles se tenga que estimar la superficie del follaje de los árboles de hoja perenne. Otros indicadores tendrán que dar cuenta de la  contribución a la conservación de la biodiversidad que producen los árboles urbanos en términos de especies nativas, aves, y todo tipo de animales y vegetales que son protegidos de alguna forma por los árboles urbanos.

Existen estudios que permiten conocer el ahorro en electricidad que produce el efecto de la sombra de los árboles en verano, también se ha estudiado la disminución de enfermedades respiratorias y agravamiento de enfermedades cardiovasculares en días de alta concentración de contaminantes en el aire.

Necesitamos nuevos indicadores para medir los beneficios que entregan las políticas de arboricultura o silvicultura urbana, de tal forma de conocer los avances logrados y la rentabilidad de las inversiones que en este ámbito se efectúan. Nuestras ciudades y los ciudadanos están tomando conciencia de los avances logrados por la arboricultura o silvicultura urbana, lo que significa que no encuentran respuestas en aquellos discursos y compromisos que porfiadamente continúan intentando llevar el tema verde urbano a la solución de problemas de higienización, que efectivamente existieron producto de la revolución industrial, la pobreza exacerbada y la migración rural hacia zonas urbanas.

Si bien la OMS propuso un mínimo de 9 metros cuadrados de áreas verdes urbanas/ habitante (m2av/h) y un óptimo de 15 m2av/h, también es cierto que esos estándares fueron concebidos bajo un enfoque que apuntaba al saneamiento de lugares urbanos con hacinamiento, calles estrechas, sin desagües ni preocupación por el escurrimiento del agua lluvia y la aparición de enfermedades contagiosas que se convertían en pestes. Es probable que en el mundo actual existan muchos lugares con esas características, antiguos y nuevos, en los que el desafío de la arboricultura o silvicultura urbana sea mayor. Por supuesto que los organismos que tienen la responsabilidad de urbanizar la ciudad no pueden construir mal y luego discutir sobre necesidad de más áreas verdes, pienso que sería contradictorio.

Es fundamental la formulación y promoción de indicadores adecuados que permitan conocer los avances en la implementación de políticas públicas relacionadas con arboricultura y silvicultura urbana, lo que requiere investigación, sistematización de conocimientos y, más que nada, la utilización de nuevos enfoques disponibles y herramientas que nos permitan situarnos en el mundo en que vivimos, con la mirada puesta hacia el futuro.

A modo de ejemplo  señalar que no parece acertado aplicar a la comuna de Vitacura, con sus anchas calles y veredas, sus antejardines y patios llenos de vegetación de todo tipo,  un concepto relacionado a hacinamiento, falta de espacio y contagios de enfermedades. Efectivamente, cuando se señala que la comuna de Vitacura ha alcanzado 18 metros cuadrados de áreas verdes (m2av/h) o que se ha creado en la comuna de Vitacura un nuevo “pulmón verde”, estamos diciendo que, de acuerdo a los criterios de la Organización Mundial de la Salud, (OMS) dicha comuna ha mejorado sus condiciones de mala higiene urbana, cuando en la realidad nunca ha tenido ese tipo de problemas.

Bien por Vitacura que pueda construir muchos parques, pero es necesario preguntarse ¿Dónde están los barrios de Santiago que tienen problemas de hacinamiento, falta de saneamiento, pestilencia y contagios de enfermedades? ¿Porqué existen esos lugares y como se crearon? Son precisamente esos lugares los que necesitan que les sea aplicado un criterio higienista y se definan políticas para incrementar sus metros cuadrados de áreas verdes.

No solo es erróneo el criterio de aplicación del estándar definido por la OMS, sino que donde debiera aplicarse, que es al momento de diseñar un desarrollo inmobiliario, en muchos casos no se ocupa. Por otro lado, es necesario preguntarse ¿Qué tipo de requisitos “verdes” debiera solicitarse a un nuevo desarrollo inmobiliario en una comuna como Vitacura? Es probable que Vitacura esté en condiciones de ceder a comunas pobres las nuevas áreas verdes y arborización que exige la ley a nuevos proyectos inmobiliarios.