8 nov. 2015

IMPACTO DE LA SEQUÍA EN EL ARBOLADO URBANO

Tejido vegetal
Los árboles son tan antiguos como la necesidad de competir por la luz proveniente del sol, lo que implica especialización celular. Las especies más primitivas poseían clorofila y se fijaban al suelo desde donde obtenían agua. La creación de un sistema vascular fue la solución para lograr que las células fotosintetizadoras alcanzaran el cielo. Sin embargo debían arreglárselas para sobrevivir todas, de tal forma que las células de las raíces tuvieran alimento producido en la parte más alta del árbol, como compensación al agua que eran capaces de aportar. El sistema vascular debía arreglárselas también para lograr que el agua subiera y alimentara las hojas. Trabajo en equipo que demoró millones de años en evolucionar. 

Los árboles tienen una anatomía que los caracteriza, donde cada  parte  que  lo  conforma  (raíz, tronco, ramas, hojas, flores y frutos) está conformada, en cada caso, por más de un tipo de células. Cuenta además con una disposición celular específica, la que actúa en combinación con una estructura arbórea (disposición de las ramas) también específica.  
La disponibilidad de agua en cantidad y oportunidad es un aspecto central para el desarrollo y sobrevivencia de los seres vivos. En el caso de los árboles la disponibilidad de agua depende del clima de cada zona. En los climas más áridos las plantas (y los árboles entre ellas) han sido capaces de crear adaptaciones que permiten disminuir las pérdidas de agua por respiración. En climas mediterráneos los árboles disminuyen su crecimiento en invierno debido a las bajas t°, época en la que las precipitaciones son más abundantes. En verano, cuando pueden crecer el agua escasea, llegando a estar sin precipitaciones de noviembre a mayo (7 meses). 

Acacia Melanoxylon

La zona norte y central de Chile se caracteriza por un proceso de aridización que viene desde hace miles de años, el que se ha acelerado producto del cambio climático. La escasez e irregularidad de las precipitaciones han afectado al arbolado urbanos de dos formas: menor disponibilidad de agua en las capas superficiales del suelo y napa freática más profunda a la que no llegan las raíces principales.  Se complica entonces la sobrevivencia de los nuevos árboles que se establecen y el desarrollo de los árboles que ya están establecidos. En las fotos siguientes se muestran árboles adultos afectados por la sequía (y falta de riego).
Robinia pseudoacacia (izquierda), Liquidambar styraciflua (centro y derecha)
ubicados en calle General Bulnes el primero y en Catedral con R. Cumming los segundos
(Fotos tomadas en noviembre del 2015)

Eliminación de follaje en tiempos de sequía

Supongamos que la descripción de los párrafos anteriores es conocida. Con esos antecedentes ¿usted tomaría la decisión de producir heridas a los árboles? Consideremos que las heridas que se producen a los árboles cortan el flujo de savia elaborada que nutre el tronco y las raíces. Los árboles también pierden agua y sales minerales por las heridas producidas por la eliminación de ramas. Puede que las heridas que se producen a los árboles no sean un problema en lugares con climas tropicales, pero en regiones de climas mediterráneos a secos las heridas que se infringen a los árboles son un problema serio. 

Dirigiéndome al lector y con este antecedente adicional ¿Ud. autorizaría ejecutar un programa de poda luego de ocho años de sequía?, como es la situación que está ocurriendo en Chile. A continuación veremos una imagen en la que se puede observar los efectos que la mutilación de ramas produce en árboles de la especie Robinia pseudoacacia L.
Tres ejemplares de Robinia pseudoacacia L. en calle General Bulnes
Foto tomada el 08.11.2015
Es importante advertir que especies como Melia azedarach L. (melia), Ailanthus altissima (P.Mill) (ailanto) y Ligustrum lucidum Ait. (ligustro) soportan bien las mutilaciones de sus ramas que les son infringidas por los "podadores", las que se hacen con distintos fines, especialmente con el propósito de reducir su copa para evitar que se desganchen. También Fraxinus ornus L. (fresno) y Platanus spp. (plátano oriental) han demostrado buena recuperación a la pérdida de su follaje. Es incierto seguir por este camino de eliminar la copa de los árboles mientras siga la sequía, básicamente porque no sabemos el límite que separa su resciliencia con la muerte del árbol en cada especie.


Mientras algunos confían en que el buen clima regrese a nuestra región, lo que no significa que el proceso de aridización que ya llega a la VII Región se detenga, seguiremos observando como se esquiva el conocimiento científico, profesional y técnico para continuar mutilando los árboles urbanos. Pero así como la población es afectada por aluviones en lugares que fueron afectados por aluviones hace 50 años, de la misma forma no tomamos nota de lo que ocurrió en la sequía del '68 en el siglo pasado, fenómeno climático que eliminó gran parte de los árboles urbanos de nuestras ciudades, especialmente del centro y norte de Chile, conocida como la Gran Sequía del 68.


Los antecedentes provistos nos permiten darnos cuenta del daño que se hace a los árboles cuando al planificar no se tiene en cuenta las condiciones de la región donde se encuentran. También es necesario conocer el funcionamiento fisiológico de los árboles. No sabemos cual es la preparación que tienen las personas que trabajan en empresas que se dedican a intervenir los árboles. Tampoco se tiene claridad respecto de la profesión de las personas que elaboran bases de licitación con el propósito de intervenir árboles. Es posible pensar que se requiere dominar conocimientos específicos para actuar sobre el arbolado urbano.




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