27 dic. 2012

SITUACIÓN ACTUAL DEL ÁRBOL URBANO EN CHILE

La historia de la Arboricultura Urbana en Chile nos muestra los problemas que han existido para avanzar en la incorporación del árbol urbano como un elemento importante en nuestras ciudades. En ella es posible encontrar algunas de las razones que explican la situación actual, como por ejemplo el que hasta la actualidad no exista una visión de estado que aborde esta actividad generando equidad, calidad y sustentabilidad. Si bien han existido iniciativas de parte de algunas reparticiones públicas, éstas son dispersas, débiles y sin continuidad en el tiempo.

El primer aspecto que abordaremos es la falta de equidad que existe en la distribución del arbolado urbano, antecedente que es coherente con las afirmaciones anteriores, ya que a partir de mediados del siglo XX las comunas con mayores ingresos comenzaron a preocuparse de arborizar sus territorios y también de construir áreas verdes, lo que luego de 60 años de gestión ha resultado en la existencia de un rango de comunas, donde en un extremo están las comunas ricas con una dotación adecuada de árboles urbanos y también de áreas verdes y en el otro extremo encontramos comunas pobres casi sin arbolado urbano y escasas superficies de áreas verdes.

La falta de equidad en la dotación de arbolado urbano es un problema que tiene tres dimensiones complementarias, a saber: diseño y producción de árboles urbanos,  donde los árboles que se producen deberían satisfacer criterios de calidad y crecimiento acordes con el diseño elaborado, arborización, junto con la necesidad de disponer de árboles urbanos de calidad, y mantención del arbolado urbano, que implica riego, fertilización, reemplazo de árboles adultos y cuidado de árboles singulares. Estas actividades en conjunto requieren de sistemas de gestión del arbolado urbano, lo que se traduce en catastro, presupuesto, capacitación y formación, profesionales, equipos, infraestructura y participación de la comunidad. La situación actual indica un alto déficit también en los aspectos señalados y los árboles que se utilizan en arborización urbana, en general, se encuentran lejos de los estándares de calidad requeridos para este fin.

Un segundo aspecto a abordar radica en la dotación de árboles urbanos. Un proyecto realizado el año 2004 por la Facultad de Ingeniería Forestal de la Universidad de Chile(1) señaló que las 34 comunas del Gran Santiago tenían una dotación de 6.300.000.- árboles urbanos aproximadamente. Para el mismo territorio, a fines de 2009, la Universidad Católica señaló que existe un déficit de 12 a 14 millones de árboles urbanos, concentrándose la falta de árboles en barrios pobres. En opinión de este autor, el estándar a considerar debe ser de cuatro (4) árboles urbanos por habitante.

El tercer aspecto a destacar radica en la falta de criterios para promover la Arboricultura Urbana y la errónea aplicación de indicadores de áreas verdes en el ámbito del arbolado urbano. Es reconocido por la Organización de Naciones Unidas (ONU) que los árboles generan múltiples beneficios (ambientales, sociales, económicos y culturales), motivo por el cual se han generado en el mundo diversos sistemas de medición de estos aportes. En Chile no se ha avanzado en esta línea. A modo de ejemplo señalar que desde 1990 a la fecha, CONAMA utiliza el indicador m2 de áreas verdes por habitante para medir la captura de contaminantes del aire que realizan los árboles, situando ese beneficio del arbolado urbano solo en los árboles que se encuentran en áreas verdes. Sabemos que el arbolado viario representa más del 80% de los árboles que existen en nuestras ciudades. Menos del 20% de los árboles urbanos han sido establecidos en áreas verdes.

El cuarto aspecto consiste en la ausencia del arbolado urbano en la legislación chilena. Diversas leyes han abordado tangencialmente en sus articulados aspectos relacionados con  arbolado urbano. A modo de ejemplo señalar que la Ley de Bosques de 1931 entrega a las municipalidades la responsabilidad del arbolado lineal, sin dar contexto a esta atribución, o la Ley de Fomento del Bosque Nativo aborda el tema de los Productos Forestales No Madereros donde se sitúan los beneficios del arbolado urbano. Se pueden mencionar también la Ley de Medio Ambiente Nº19.300 y la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, entre otras. A pesar de las diversas menciones, no se logra construir un marco legal que produzca sinergias y que supere los problemas y brechas que en la actualidad observamos cotidianamente.

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