29 abr. 2011

DEBILIDADES DE LOS PROGRAMAS DE ARBORIZACIÓN O FORESTACIÓN URBANA

Todos los diagnósticos que respecto de arbolado urbano se han elaborado en la Región Metropolitana de Santiago han determinado que en las comunas del poniente del Gran Santiago existe un marcado déficit de árboles. Para elaborar una política que apunte a resolver el problema señalado es necesario primero identificar sus causas. 

  

En muchas oportunidades he escuchado señalar que el problema es justamente la falta de árboles, argumento con el cual no es posible identificar medidas de acción razonables. Si ese fuera el problema la solución razonable consiste en regalar árboles, medida que por si sola no ha logrado superar la situación de déficit existente.


Para plantar árboles urbanos se requiere cumplir con varias condiciones, entre las que se encuentran las siguientes:

1.- Espacio donde plantar los árboles.

Se sabe que es en las comunas pobres del Gran Santiago donde se han construido las soluciones habitacionales contempladas para personas en situación de pobreza, viviendas sociales que se construyen con aportes del estado (parciales o totales) a través de subsidios, las que en general se construyen en terrenos más bien reducidos, que no dejan espacio para establecer árboles en ellas.


2.- Participación de la comunidad en el proceso(*) de arborización o forestación urbana. 

"No se ama lo que no se conoce y no se defiende lo que no se ama"

Los árboles se establecen en la ciudad para el bienestar de la comunidad. No se establecen árboles para la municipalidad, para los colegios, para los profesionales que los cuidan, ni para el gobierno, ni para quienes los producen. Es la comunidad entonces la que debe conocer los beneficios que los árboles proveen, estableciendo sus preferencias, necesidades y aspiraciones respecto de su mayor o menor presencia en sus calles, avenidas, patios, antejardines, veredas, plazas, plazoletas, bandejones, parques. La Extensión Forestal es una herramienta clave para abordar la situación señalada.

    

(*): (diagnóstico, elaboración del proyecto de arborización, producción de árboles, forestación urbana, mantención y cuidado del árbol)



3.- Selección del árbol adecuado para los lugares donde puedan ser establecidos

En muchos lugares se dispone de poco espacio, de tal forma que los árboles que se establezcan no podrán alcanzar grandes dimensiones en estado adulto. Los diagnósticos municipales son una herramienta clave para identificar las características de la demanda de árboles que se requiere para hacer llegar dicha demanda a las entidades internas y externas que producen árboles, planificando con tiempo las actividades de arborización o forestación urbana.



 
Conclusiones


Existe una realidad heredada en la que el árbol urbano ha estado ausente desde la concepción misma de los desarrollos inmobiliarios referidos a Viviendas Sociales. A esto se debe sumar los datos que ha entregado el Hogar de Cristo en el Censo de Campamentos efectuado a nivel nacional. Aquí está el ámbito donde la arboricultura o silvicultura urbano  debe hacer su mayor esfuerzo.


El Proceso de Arborización o Forestación Urbana (PA-FU), presenta debilidades que impiden que se pueda implementar adecuadamente, en una secuencia lógica, cada una de sus etapas, dificultándose de esta forma la obtención de resultados adecuados a las distintas situaciones que las municipalidades deben enfrentar. 

La participación ciudadana debe alejarse de enfoques asistencialistas e incorporarse activamente en el Proceso de Arborización o Forestación Urbana, permitiendo de esa forma la generación de sinergias producto de la articulación con los beneficiarios de la actividad con los demás actores que aportan en las distintas etapas del PA-FU.

A continuación incorporo algunas fotos que me sobraron donde aparecen lugares en los que el árbol no ha sido incorporado.


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

20 abr. 2011

HISTORIA DE LA SILVICULTURA URBANA: Estados Unidos de América


En no pocas ocasiones he visto y escuchado como las personas 
confunden conceptos básicos aplicables a los árboles en la ciudad. 
Se refieren a áreas verdes cuando en realidad están dando contenido
a temas de Forestación Urbana, sitúan la presencia del árbol
solamente con relación a la posición de edificios u otro tipo de construcciones,
cuestión que en definitiva resta fuerza al logro de un objetivo 
común: el fomento del arbolado urbano. A continuación presento un breve 
documento que ayuda a aclarar algunas de estas confusiones.


"En los Estados Unidos, el origen de la silvicultura puede encontrarse en una ordenanza de la ciudad de Filadelfia que requirió a los dueños de casas plantar árboles frente a sus puertas. Eso era en 1700, cincuenta años antes que Filadelfia empezara a plantar árboles en las calles de manera sistemática. En 1872, J. Sterling Morton introdujo el Día del árbol para fomentar la plantación de árboles en granjas en el estado de Nebraska y poco después los niños escolares adoptaron la idea y el día de la plantación de árboles se diseminó a todos los estados de la nación.

Para cuidar los árboles en la ciudad, Filadelfia otra vez tomó una posición de liderazgo, esta vez en 1896, cuando la ciudad contrató a su primer “jefe silvicultor”. Tres años después, en 1899, el Tree Warden Act of Massachussets requirió que todos los pueblos en el estado eligieran una persona que cuidara de sus árboles.

Aunque se reconoció muy temprano el valor de árboles en la comunidad, no fue hasta el avance destructivo de la enfermedad de los olmos holandeses en la década de los 30 que América verdaderamente se dio cuenta de la necesidad de cuidado continuo y organizado de los árboles municipales. La enfermedad en algunas comunidades del Medio Oeste mató a casi todos los elegantes olmos que embellecían los céspedes y se arqueaban sobre las calles y avenidas.

Eric Jorgensen, de la Universidad de Toronto, es reconocido por crear en 1965 el término “silvicultura urbana” aplicándolo “no a los árboles de la ciudad o al manejo de un solo árbol, sino al manejo de los árboles en toda el área influida y utilizada por la población urbana”.

En 1972, el Congreso pasó legislación modificando el Cooperative Forest Management Act de 1950 y encargó al U.S. Forest Service desarrollar un programa dirigido a la silvicultura urbana, principalmente para trabajar con silvicultores para proveer asistencia técnica a los gobiernos locales, organizaciones y personas particulares. Otro evento importante de 1972 fue el establecimiento de The National Arbor Day Foundation, mientras que su programa Tree City USA fue creado cuatro años después.

Una duradera contribución a la propagación de la silvicultura urbana ocurrió en 1978, cuando se dio la primera Conferencia Nacional de Silvicultura Urbana en Washington, D.C. La primera conferencia fue patrocinada por el U.S. Forest  Service y el State University of New York College of Environmental Science and Forestry. En 1982, la American Forestry Association (ahora American Forests) colaboró con el Forest Service para hacer posible el evento y desde entonces ha continuado la costumbre.

En 1990, el Farm Bill de ese año se convirtió en ley creándose así la legislación más importante de la silvicultura en la historia de la nación. Sus disposiciones:
  1. Amplió la autoridad del Forest Service para proveer subvenciones a gobiernos estatales y locales, grupos voluntarios y organizaciones no gubernamentales para la planificación y realización de proyectos de silvicultura. Más de $21 millones fueron destinados en el año fiscal de 1991. Se convirtió en un gran incentivo para que los estados en todo el país crearan consejos asesores y puestos de trabajo para coordinadores de silvicultura urbana y comunitaria y para coordinadores de voluntarios y para que desarrollaran planes de silvicultura urbana y comunitaria. 
  2. Estableció el National Tree Trust y una dotación de $20 millones para dar asistencia a las organizaciones no gubernamentales y para ayudar a las municipalidades a obtener árboles con el propósito de plantarlos en áreas públicas.
  3. Creó el National Urban and Community Forestry Advisory Council, encargado de desarrollar un plan de acción nacional y con autoridad para otorgar subvenciones en ayuda de la implementación de las disposiciones del plan.

Esto solo es una pequeña parte de la historia de las muchas contribuciones que han convertido a la silvicultura en lo que es hoy en día. Lo importante es notar que su comienzo es reciente. Es realmente joven y crece rápidamente. Lo que empezó hace siglos con la plantación de algunos árboles que ofrecían sombra a lo largo de las calles de tierra de una ciudad del este, sólo en las últimas décadas se ha convertido en una gran empresa de relevancia nacional. Desde el principio ha sido un proyecto conjunto entre el gobierno y los ciudadanos comunes. Ahora usted es parte de la silvicultura, todavía hay tiempo y necesidad de decisiones de liderazgo que harán una diferencia importante en cómo ésta contribuye a la calidad de la vida en los Estados Unidos."


18 abr. 2011

ESPECIES ARBÓREAS DE FRUTO COMESTIBLE PLANTADOS EN LA CIUDAD

Foto tomada de http://margildibo.blogspot.com/2011/01/naranjas-bordes.html
Los árboles y arbustos más utilizados en Forestación o Arborización Urbana en Chile corresponden a un grupo de no mas de 30 especies, que se repiten de forma incansable y monótona de un lugar a otro de nuestras ciudades. Desde hace un par de décadas se ha comenzado a introducir especies nativas con el resultado positivo que todos esperábamos, las que tienen ventajas respecto de especies exóticas obviamente por su aspecto y por que sus requerimientos coinciden con las posibilidades de sustento que presenta nuestro hábitat. 

Es este contexto de experiencias donde, por cierto, hay diversas situaciones que escapan a la versión dominante que intenta señalarnos como son y como se hacen las cosas en forestación urbana, existe además otro grupo de especies arbóreas que, al igual que nuestras especies nativas, no están contempladas en propuesta alguna, el que está conformado por las especies arbóreas urbanas que producen frutos. Esta mirada que pareciera ser distinta es muy común y demandada en la zonas de mayor pobreza.

¿Se atrevería usted a plantar un naranjo, limón, damasco, ciruelo o manzano frente a su casa? ¿Aceptaría usted que cualquier transeunte pueda consumir la fruta que estos árboles producen? He aquí algunas respuestas.

Naranjo en calle Libertad
Higueras en Parque Quebrada de Macul
              
Níspero en calle Moneda
Damasco en calle Martínez de Rosas
Pudiera ser una variante importante en las políticas de arborización o forestación urbana tomar en cuenta la opinión de las personas, sus necesidades y preferencias. Nos enteraríamos por ejemplo que en aquellos lugares donde escasean los espacios para establecer árboles y no hay dinero para mantención de éstos, los vecinos y vecinas están dispuestos a plantar árboles frutales en sus veredas, áreas verdes, antejardines o el patio de su casa, por muy pequeños que sean estos espacios.

Ciruelo
Naranjo
No debemos olvidar que los cordones de pobreza están conformados por personas que han migrado a la ciudad desde el campo, motivo por el cual tienen una concepción distinta respecto del árbol, el que en el ámbito rural es fuente de diversos productos, tales como frutos, madera y leña. Ademas de las especies señaladas están los nogales, almendros, olivos y tantas otras especies que se pueden utilizar según el sitio de que se trate y que esté disponible.

Entre las especies nativas que producen frutos me atrevo a señalar a Palma chilena y Avellano chileno, dos especies de muy hermosa forma que se ajustan plenamente a lo planteado aquí. En este punto nos acercamos a otro enfoque que tiene muchos aspectos comunes con el tema planteado que es el de los Productos Forestales No Madereros (PFNM), respecto del cual sería interesante conocer experiencias de aplicación en zonas urbanas.

Frutos de Palma chilena en bandejón central de calle Brasil.

Palma chilena (Jubaea chilensis)
ubicada en calle Brasil

Avellano (Gevuina avellana)
Foto tomada desde www.florachilena.cl
No está todo dicho en Forestación o Arborización Urbana, motivo por el cual es necesario seguir ampliando conceptos y enfoques, de tal forma que no pasemos al próximo centenario haciendo exactamente lo mismo, y en consecuencia con los mismos problemas, que lo ocurrido en los 200 años de historia que cumple ahora nuestro país.

Por estos motivo la Arboricultura o Silvicultura Urbana es una disciplina que aún tiene mucho por desarrollar en numerosos aspectos, como por ejemplo desarrollo de nuevos cultivares de especies nativas, viverización,  definición de zonas abastecedoras de semillas, certificación de semillas, planificación comunal del arbolado,  definición de métodos silvícolas aplicables a especies urbanas, selección de especies por región y comuna, etc, entre tantos otros temas y aspectos.